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Impresión 3D: ¿Revolución o gadget de alto riesgo?

Impresión 3D: ¿Revolución o gadget de alto riesgo?

  • 27 de diciembre de 2018

¿Las impresoras 3D son la nueva revolución tecnológica? Gracias a la tecnología de impresión 3D es posible hacer una tarta, una obra de arte o incluso órganos a medida. Simplemente hay que sustituir la tradicional tinta de una impresora por el material más adecuado. ¿Pero es tan simple como parece? ¿Y para qué sirven exactamente las impresoras 3D?

Una impresora 3D es una máquina que permite construir objetos sin necesidad de herramientas, simplemente hay que realizar el diseño en un ordenador y enviar los datos a la impresor. A los pocos segundos la impresora comenzará a producir piezas de cerámica, metal, plástico o simplemente papel.

Cada día los límites técnicos se superan: nuevos materiales, nuevas formas o superficies más complejas se añaden a la lista de posibilidades para las impresoras. Las más baratas se comercializan por unos pocos cientos de euros.


¿La impresora 3D para bien y para mal?

La impresión 3D existe desde hace más de 25 años pero ha sido recientemente cuando la tecnología ha avanzado lo suficiente para que sea un producto de consumo. La gama de materiales y de aplicaciones se ha ampliando, una impresora 3D permite producir herramientas médicas estandarizadas pero también armas fuego. En Estados Unidos, una compañía ha puesto en Internet esquemas para construir armas de fuego reales.

"Si compartimos los diseños en Internet, todos podrán construir su propia arma de fuego casera", dice Laurent Voets, investigador de Sirris, un centro especializado en la industria tecnológica. Para él la impresión en 3D no es el problema, sino el acceso a los archivos de fabricación. Reconoce que es muy difícil legislar en esta área.


Muy pronto se compartirán los planos de órganos

Si nos centramos en los usos positivos, podemos mencionar el uso que se está haciendo de esta tecnología 3D en el campo gastronómico, podemos encontrar originales pasteles de chocolate. El uso más destacado es la bioimpresión, es decir, la impresión 3D en el campo médico.

"Muchas universidades están trabajando en la impresión 3D y están progresando más rápido de lo esperado. Ya estamos muy cerca de imprimir órganos", dice Laurent Voets. Todavía no estamos en la etapa de reconstruir la complejidad de un corazón o de un hígado, pero los investigadores ya pueden crear cartílagos, por ejemplo.


¿Nueva era industrial?

El mundo de la impresión 3D es parte de lo que se llama Industria 4.0. ¿Gran evolución tecnológica o revolución por derecho propio? Depende de los puntos de vista, pero la ambición es objetivamente muy grande: construir objetos diferentes que se adapten mejor a las necesidades de las personas.

Históricamente, la "impresión 3D" tenía como objetivo principal hacer prototipos. La creación rápida de prototipos de partes en su fase de desarrollo (y, por lo tanto, la rectificación de defectos de fabricación) permitió obtener productos más duraderos. Y sobre todo más rápido.

Pero hoy en día, la tecnología 3D también se utiliza como medio de fabricación: "Podemos lograr piezas más eficientes y más ecológicas, con menos consumo de material. Económicamente, permite tener una herramienta muy flexible en la fabricación, y para responder a la tendencia actual de personalización de objetos." detalla Laurent Voets. En este sentido, la impresión 3D representa un gran potencial para las empresas.


Amenaza a los artesanos

Al igual que con la llegada de cualquier nueva tecnología, existe la cuestión de los empleos que pueden desaparecer. Para Laurent Voets, un artesano puede concentrarse en la parte creativa, la impresión en 3D le da una herramienta técnica adicional.

Una herramienta que sin embargo tendrá que aprender a dominar.

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