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El declive del imperio Sinclair

El declive del imperio Sinclair

  • 21 de septiembre de 2018

Vamos a recuperar un artículo que se publicó en la revista Microhobby nº 195 de 1990

Sinclair Research, tras la aparición de la saga de los Spectrum, vivió unos años de brillante apogeo. Sin embargo, el afán creador de Sir Clive le llevó a desarrollar otros inventos que, a la larga, se convertirían en los causantes de su ruina. Nos estamos refiriendo, como habréis adivinado, al ordenador QL y al vehículo C5.


EL PRINCIPIO DEL FIN

El coche C5 era un vehículo monoplaza descapotable que funcionaba por medio de una pequeña batería situada en su parte trasera. El aparato podía desarrollar una velocidad de 40Km/h. El diseño era muy futurista, pero hubo un pequeño problema: la ley inglesa, muy rígida ella, denegó el permiso para circular por las vías públicas, puesto que su escasa altura le hacía pasar casi desapercibido entre el resto de vehículos y podía provocar gran numero de accidentes. Por otra parte, la persona que lo condujera, como no llevara una mascarilla antigás, no llegaría a viejo, debido a la gran cantidad de humos que se pueden llegar a tragar a medio metro del suelo.

Se construyeron varías unidades de prueba y reclamo, las cuales no llegaron a ver más luz que unas pocas para unas fotografias. Lástima, porque el vehículo prometía: maniobrable, fácil de aparcar y apenas contaminaba. Hasta te regalaban un impermeable para los días de lluvia.


QL: UN FRACASO INJUSTO

Por la misma época apareció un auténtico superordenador: el QL, que utilizaba el potente microprocesador 68020.

Como dato diremos que este procesador es el que llevan la mayoría de las máquinas que podemos ver en estos momentos en los salones recreativos. Su nombre, QL, corresponde a las siglas en inglés de Quantic Leap (salto enorme).

De fábrica venía con un lote de potentes utilidades: hoja de cálculo, procesador de textos, base de datos, calculadora... Aparte, para los más interesados en la programación, tan fenomenal máquina disponía del SuperBasic, que era el Basic Sinclair que poseían los Spectrums, pero muy mejorado, tanto que hasta era multitarea, permitiendo ejecutar cuatro programas simultáneamente.

El QL era realmente un gran ordenador, máxime si consideramos que su precio era de tan sólo 80.000 pesetas, lo cual era realmente barato si tenemos en cuenta que por aquella época los PCs más baratos costaban alrededor de 300.000 pesetas.

No nos cabe la menor duda de que en estos momentos os estaréis preguntando el por qué del fracaso comercial de la máquina. Aquellos que hayan seguido con atención esta serie es posible que lo hayan deducido ya.

Uno de los puntos débiles de las máquinas de Sir Clive ha sido siempre el teclado, y el de el QL no era una excepción. Su apariencia era muy parecida a lo del Spectrum +, pero además tenía el inconveniente de que las teclas estaban excesivamente inclinadas, lo cual hacía bastante incómodo su manejo.

Pero este no fue su mayor inconveniente. El problema más grave fue su «particular» sistema de almacenamiento de datos: los microdrives. Era absurdo que un ordenador con un microprocesador tan potente como el 68020, que puede direccionar hasta 4 gigas (algo así como unos 4.194.304 ks, que aproximadamente equivaldría a unos 85.000 Spectrums puestos en fila), utilizara un cartucho en el que apenas cabían 100 ks. Además, nunca se realizó un disco duro para el QL.


EL SPECTRUM 128: SU OBRA PÓSTUMA

Fue una lástima, pero ¡qué le vamos a hacer!, por causa de estos dos inventos Sir Clive se embargó hasta la camisa.

Confiaba plenamente en una reacción favorable por parte del público, pero se equivocó por completo y el C5 y el QL le llevaron a vender Sinclair Research y a afrontar un buen montón de juicios por falta de pago.

Sin embargo, antes de desaparecer Sinclair nos dejó un nuevo ordenador, última intentona de Sir Clive de recuperarse económicamente: el Spectrum 128.

La principal y casi única diferencia de esto máquina con respecto a sus antecesores de 48k, era, evidentemente, su capacidad de memoria, pues venía de fábrica con 128ks de RAM y 32Ks de ROM. Gracias a esta característica los programas multiparte caben de una sola vez en memoria y no hay que sufrir la tediosa tarea de cargar las sucesivas fases de algunos juegos. Esta mayor capacidad de memoria también es aprovechada por algunas utilidades, pero el número de éstos no es muy elevado debido a que los casas de software no han trabajado excesivamente para potenciar este aspecto.

Otra característica destacable es que este aparato tiene la posibilidad de generar sonidos sin pérdida de tiempo, lo cual supone un importante avance con respecto a los modelos anteriores.


ADIÓS A SINCLAIR RESEARCH

En aquellos momentos había una gran expectación con respecto a lo que iba a pasar con Sinclair Research. Y entonces apareció un ángel de la guarda que parecía iba a salvar a «tío Clive» de la ruina. Dicho enviado divino se llamaba Robert Maxwell y era el propietario de una red de comunicaciones muy amplia, (algo así como un Richard Channing en Falcon Crest), que abarcaba desde cadenas de televisión a diarios. No se sabe porqué, pero de la noche a la mañana se disolvieron todos los acuerdos y no se realizó la adquisición de Sinclair Research.

Y entonces apareció el demonio (que nadie se lo tome a mal, es tan sólo una licencia poética): Mr. Sugar, su más directo competidor y propietario de Amstrad PLC. Y le hizo una oferta de compra muy superior a la del ángel anteriormente mencionado (posible motivo por el cual puede que se rompieron «misteriosamente» las negociaciones con Mr. Maxwell). Con ello el señor Sugar mataba dos pájaros de un tiro: se libraba de la competencia y de camino se abría la posibilidad de embolsarse unos cuantos miles de millones de ptas vendiendo Spectrums. Recordemos que este acuerdo tiene validez por siete años y ya han pasado cuatro.

Así apareció, allá por finales del 86, la primera máquina desarrollada por Amstrad que llevaba el nombre Sinclair impreso en su carcasa: el + 2, la cual, según sus creadores, iba a revolucionar el mundo de los ordenadores personales. Esta historia era creíble, puesto que la mayoría de las revistas especializadas de otros países anunciaban la inminente aparición de un Superspectrum, también llamado Spectrum Loki. Pero, cuál no sería la sorpresa de todos cuando vimos aparecer aquella especie de engendro, un Spectrum 128 con cassette (bastante molo, por cierto), y con la gracia de que los joysticks que teníamos por casa no servían para nada, puesto que al señor Sugar, se le ocurrió la astuta idea de cambiar las conexiones, para así vender más joysticks de su marca.

Más tarde, hace ahora un par de años, Amstrad lanza al mercado un ordenador con el que parece pedir perdón a los usuarios de Spectrum por aquel invento. Esta reconciliación tiene por nombre + 3, y, como todos sabemos, se trata de un ordenador bastante majo, uno de los más potentes de ocho bits. Los datos más significativos de este ordenador son la inclusión de una unidad de discos de 3" (Amstrad tenía que rentabilizar la compra de la fábrica de discos Moshusita) y el que añadía 16ks más de Rom. El ordenador en sí es bastante potente, ya que a esa memoria también se le ha incorporado un software de manejo de impresoras muy bueno y un sistema de RS232 fenomenal.

Pero volvamos a lo que es la auténtica razón de ser de este serial: los cotilleos acerca de la vida de Tío Clive.

Tras la venta de Sinclair Research, Sir Clive pagó todas sus deudas, pero con ello no se apagó su inagotable afán de creación. Montó una nueva compañía llamada Cambridge Computer, con la cual ha visto lo luz una nueva máquina: el Cambridge Z88, potente ordenador portátil que, por medio de software, se hace compatible con PC a la hora de transmitir textos, efectuar cálculos, etc...

El aparato está basado en el microprocesador Z80, y algunas de sus prestaciones más destacables con: procesador de textos, calculadora, reloj, agenda..., todo ello manejado por medio de menús (de ventanas, vamos).

Y para terminar comentaremos lo que parece ser el último invento de nuestro protagonista, una antena parabólica compatible con el satélite Astra, que nos permite recibir hasta dieciséis canales diferentes. Dicho aparato no se ha comercializado todavía, pero según dicen las malas lenguas, la antena es cuadrada, (no nos preguntéis cómo puede funcionar eso), pero, como es natural de tito Clive, nos lo podemos esperar todo.

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